Ruptura Traumática
La Ruptura Traumática en MAD Psicología en Tenerife.
La ruptura traumática es un proceso por el que pasan algunas personas al no poder gestionar el duelo asociado. Las rupturas son algo a lo que de forma habitual no se le ha prestado mucha atención, pero suponen uno de los procesos más dolorosos y estresantes por los que pasa una persona a lo largo de su vida. Es por ello que hay personas que deben pasar por consulta para poder superarlas. A algunas les cuesta mucho romper el apego que tenían con esa pareja y se mantienen enganchadas a la relación. A otras, la reconexión emocional con nuevas parejas les genera miedo, y eso los lleva a no tener nuevas relaciones o a que, al tenerlas, sea desde un distanciamiento emocional que no les permite disfrutar y conectar plenamente con la otra persona.
En ambos casos, las consecuencias emocionales son bastante acusadas en la vida diaria de la persona. En el primer caso, el sufrimiento por la ruptura, la rumiación constante de la relación, con sus buenos y malos momentos, las fases de duelo (negación, ira, depresión…), la facilidad de seguir a tu ex en las redes sociales, etc… hacen que sobrellevar la ruptura sea cada vez más complicado. Las circunstancias relacionadas con la ruptura también afectan mucho a nuestra forma de procesarla: no es lo mismo una relación que está empezando que una de varios años, no es igual si es de mutuo acuerdo que si es debido a una infidelidad… Por todo ello, se necesita una valoración personalizada del tipo de rupturas y sus implicaciones, que dependen de la mochila experiencial de la persona (entendiéndose por «mochila» a todas las experiencias, creencias, emociones que ha vivido, tanto de forma personal como a través del entorno en que ha vivido).
En el segundo caso, la persona sufre tanto que el miedo a volver a pasar por ello afecta a otras parejas futuras, dándose una sensación paradójica de aislamiento emocional que también provoca sufrimiento. Nos duele no poder realmente conectar con otras parejas, pero nos puede el miedo al sufrimiento futuro imaginado. Debemos empezar a ser conscientes de la utilidad de la emoción de tristeza, cuya función es valorar y cuidar lo que queremos.
Ruptura Traumática:
Cuáles son sus síntomas
Duelo Prolongado: hay que normalizar la existencia de un proceso de duelo ante situaciones negativas y reconocer que no es algo patológico. ¿Y cuándo comienza a ser un duelo patológico? Esto ocurre tras un periodo variable, en el que la persona no consigue avanzar dentro de las etapas de duelo y vuelve continuamente de una fase a otra, paralizando su vida por ello. En otras palabras, no hay un afrontamiento sano de la ruptura.
Frustración ante el fracaso amoroso: para muchas personas, las relaciones de pareja son parte de su realización personal; sin embargo, otras simplemente creen que el amor debería durar para siempre (como las parejas de nuestr@s abuel@s). Por eso, cuando se encuentran ante una ruptura lo toman como un fracaso personal, en lugar de verlo como una emoción compartida.
Rumiación: cuando vivimos una ruptura, continuamente pensamos en la relación. Analizamos cada detalle, cada momento bueno, todos y cada uno de los detalles malos… Este bucle de pensamiento sobre la relación es agotador, y la persona genera una tormenta de pensamientos que interfiere en su vida diaria.
Problemas Emocionales: La ruptura trae consigo emociones que entendemos como negativas, pero que cuando son excesivamente intensas pueden provocar depresión, ansiedad, estrés… Esto es debido al manejo emocional que hacemos en función de nuestra inteligencia y autoconocimiento emocional.
Ira, culpa o tristeza: estas emociones son, a su vez, fases de duelo, y por tanto, son habituales durante una ruptura. Es posible que estas emociones no nos gusten, fomentando la aparición de un bloqueo emocional que genere el miedo del que hablamos antes.
Pérdida del sueño o apetito: cuando vivimos un momento vital estresante, es normal que nuestro cuerpo esté en alerta, generando variaciones en los patrones de sueño o apetito. Si estos problemas se agravan y se mantienen en el tiempo, debes buscar ayuda.
Aislamiento: al estar continuamente tristes y hablando de nuestra pareja y la ruptura, nuestro entorno suele ser más receptivo durante la fase inicial, y de esta forma nos sentimos apoyad@s. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el entorno se cansa del mismo tema, de la tristeza, de la rumiación, de que no prestemos atención a sus necesidades…. y empieza a alejarse. Es ahí cuando empieza una sensación de aislamiento, soledad y de que nadie nos entiende.
Indiferencia hacia la vida: cuando estamos pasando por un proceso tan estresante e incluso que puede llegar a ser traumático, es normal que pasemos por un periodo en el que todo nos da igual y no nos sentimos capaces de disfrutar con nada.
Ruptura
Traumática
MAD PSICOLOGÍA
La Ruptura es un proceso duro, pero también es un proceso doloroso por el que debemos pasar. Sin embargo, si empieza a ocupar nuestra vida y a interferir en ella, debemos buscar ayuda profesional porque se ha convertido en traumática.
La Ruptura Traumática en terapia de pareja es frecuente, ya que muchas personas procesan rupturas anteriores de forma traumática, afectando a sus nuevas parejas y dando lugar a problemas de pareja. Tanto si has dejado a tu pareja como si eres la persona que ha dejado a la otra, el procesamiento del dolor y la ruptura del apego será un proceso doloroso y más si sufres dependencia emocional. En base a la gestión emocional que hagamos, el proceso nos ayudará a avanzar o llegará a paralizarnos.
En caso de que necesites atención personalizada, no dudes en consultarnos sobre la Ruptura Traumática en MAD Psicología (Tenerife).
Ruptura Traumática
La Ruptura Traumática en MAD Psicología en Tenerife.
La ruptura traumática es un proceso por el que pasan algunas personas al no poder gestionar el duelo asociado. Las rupturas son algo a lo que de forma habitual no se le ha prestado mucha atención, pero suponen uno de los procesos más dolorosos y estresantes por los que pasa una persona a lo largo de su vida. Es por ello que hay personas que deben pasar por consulta para poder superarlas. A algunas les cuesta mucho romper el apego que tenían con esa pareja y se mantienen enganchadas a la relación. A otras, la reconexión emocional con nuevas parejas les genera miedo, y eso los lleva a no tener nuevas relaciones o a que, al tenerlas, sea desde un distanciamiento emocional que no les permite disfrutar y conectar plenamente con la otra persona.
En ambos casos, las consecuencias emocionales son bastante acusadas en la vida diaria de la persona. En el primer caso, el sufrimiento por la ruptura, la rumiación constante de la relación, con sus buenos y malos momentos, las fases de duelo (negación, ira, depresión…), la facilidad de seguir a tu ex en las redes sociales, etc… hacen que sobrellevar la ruptura sea cada vez más complicado. Las circunstancias relacionadas con la ruptura también afectan mucho a nuestra forma de procesarla: no es lo mismo una relación que está empezando que una de varios años, no es igual si es de mutuo acuerdo que si es debido a una infidelidad… Por todo ello, se necesita una valoración personalizada del tipo de rupturas y sus implicaciones, que dependen de la mochila experiencial de la persona (entendiéndose por «mochila» a todas las experiencias, creencias, emociones que ha vivido, tanto de forma personal como a través del entorno en que ha vivido).
En el segundo caso, la persona sufre tanto que el miedo a volver a pasar por ello afecta a otras parejas futuras, dándose una sensación paradójica de aislamiento emocional que también provoca sufrimiento. Nos duele no poder realmente conectar con otras parejas, pero nos puede el miedo al sufrimiento futuro imaginado. Debemos empezar a ser conscientes de la utilidad de la emoción de tristeza, cuya función es valorar y cuidar lo que queremos.
Ruptura Traumática:
Cuáles son sus síntomas
Etapa de Shock: habitualmente, la persona que rompe la relación ha tenido un tiempo previo para procesar la ruptura mientras continúa conviviendo con la pareja y adaptar su vida posteriormente. Sin embargo, la persona que es «dejada» debe empezar este proceso en el mismo momento de la ruptura, alejada de la pareja. Esta situación sobrevenida provoca una situación de shock y un dolor mucho mayor que cuando somos nosotros los que rompemos la relación.
Duelo Prolongado: hay que normalizar la existencia de un proceso de duelo ante situaciones negativas y reconocer que no es algo patológico. ¿Y cuándo comienza a ser un duelo patológico? Esto ocurre tras un periodo variable, en el que la persona no consigue avanzar dentro de las etapas de duelo y vuelve continuamente de una fase a otra, paralizando su vida por ello. En otras palabras, no hay un afrontamiento sano de la ruptura.
Frustración ante el fracaso amoroso: para muchas personas, las relaciones de pareja son parte de su realización personal; sin embargo, otras simplemente creen que el amor debería durar para siempre (como las parejas de nuestr@s abuel@s). Por eso, cuando se encuentran ante una ruptura lo toman como un fracaso personal, en lugar de verlo como una emoción compartida.
Rumiación: cuando vivimos una ruptura, continuamente pensamos en la relación. Analizamos cada detalle, cada momento bueno, todos y cada uno de los detalles malos… Este bucle de pensamiento sobre la relación es agotador, y la persona genera una tormenta de pensamientos que interfiere en su vida diaria.
Problemas Emocionales: La ruptura trae consigo emociones que entendemos como negativas, pero que cuando son excesivamente intensas pueden provocar depresión, ansiedad, estrés… Esto es debido al manejo emocional que hacemos en función de nuestra inteligencia y autoconocimiento emocional.
Ira, culpa o tristeza: estas emociones son, a su vez, fases de duelo, y por tanto, son habituales durante una ruptura. Es posible que estas emociones no nos gusten, fomentando la aparición de un bloqueo emocional que genere el miedo del que hablamos antes.
Pérdida del sueño o apetito: cuando vivimos un momento vital estresante, es normal que nuestro cuerpo esté en alerta, generando variaciones en los patrones de sueño o apetito. Si estos problemas se agravan y se mantienen en el tiempo, debes buscar ayuda.
Aislamiento: al estar continuamente tristes y hablando de nuestra pareja y la ruptura, nuestro entorno suele ser más receptivo durante la fase inicial, y de esta forma nos sentimos apoyad@s. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el entorno se cansa del mismo tema, de la tristeza, de la rumiación, de que no prestemos atención a sus necesidades…. y empieza a alejarse. Es ahí cuando empieza una sensación de aislamiento, soledad y de que nadie nos entiende.
Indiferencia hacia la vida: cuando estamos pasando por un proceso tan estresante e incluso que puede llegar a ser traumático, es normal que pasemos por un periodo en el que todo nos da igual y no nos sentimos capaces de disfrutar con nada.
Ruptura Traumática
MAD PSICOLOGÍA
La Ruptura es un proceso duro, pero también es un proceso doloroso por el que debemos pasar. Sin embargo, si empieza a ocupar nuestra vida y a interferir en ella, debemos buscar ayuda profesional porque se ha convertido en traumática.
La Ruptura Traumática en terapia de pareja es frecuente, ya que muchas personas procesan rupturas anteriores de forma traumática, afectando a sus nuevas parejas y dando lugar a problemas de pareja. Tanto si has dejado a tu pareja como si eres la persona que ha dejado a la otra, el procesamiento del dolor y la ruptura del apego será un proceso doloroso y más si sufres dependencia emocional. En base a la gestión emocional que hagamos, el proceso nos ayudará a avanzar o llegará a paralizarnos.
En caso de que necesites atención personalizada, no dudes en consultarnos sobre la Ruptura Traumática en MAD Psicología (Tenerife).
